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Atrévete a orar
Orar por las vocaciones
Oración por las vocaciones - Febrero
Atrévete a orar
Orar por las vocaciones
Oración por las vocaciones - FebreroMonición
Nuestro papa Benedicto XVI en el mensaje para la jornada de la paz del 1 de enero nos decía: “Cada nuevo año trae consigo la esperanza de un mundo mejor. En esta perspectiva, pido a Dios, Padre de la humanidad, que nos conceda la concordia y la paz, para que se puedan cumplir las aspiraciones de una vida próspera y feliz para todos.” En pocas palabras definía el deseo más profundo de nuestro corazón y la aspiración de toda la humanidad para este nuevo año. Sólo el descubrimiento y la realización de la propia vocación, o proyecto de Dios para cada uno de nosotros, lo harán posible.
En este mes de febrero marcado por la Campaña de Manos Unidas, en las dos primeras semanas, y por el comienzo del camino cuaresmal en las últimas, encontramos la unidad en la profundización de este mensaje papal, que nos lleva a pedir al Señor que envíe a su Iglesia, y desde ella, al Mundo, instrumentos de su Paz.
Invitatorio
Antífona intercalada: Dona nobis pacem domine
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, que no busque tanto ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.
Himno: R5
Antífona única intercalada entre los salmos-cánticos:
“Señor aquí estoy para hacer tu voluntad, Señor aquí estoy para hacer tu voluntad”
Salmos y resto del oficio según toque.
Preces:
Respondemos cantando: Señor escúchanos, Señor óyenos.
Señor, tú que eres el camino, la verdad y la vida, bendícenos a fin de que sepamos acompañar, proponer, discernir y animar a quienes tú ya has llamado y elegido.
Al comenzar una nueva jornada, te pedimos que suscites en el corazón de los jóvenes el deseo de ofrecerte las primicias de su vida siguiendo tu llamada.
Jesús, manso y humilde de corazón, siembra en el corazón de los niños el don de la vocación religiosa.
Señor Jesús, reconocido como Príncipe de la Paz, haz que, esperando en tu misericordia, podamos ser verdaderos instrumentos de tu Paz, para que nuestro testimonio personal y comunitario susciten a nuestro alrededor el deseo de seguir a tu Hijo.
Posible segunda lectura para el Oficio
Fragmento del mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la XLVI jornada mundial de la paz del 1 de enero del 2013
“Una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre.
La paz concierne a la persona humana en su integridad e implica la participación de todo el hombre. Se trata de la paz interior con uno mismo, y de la paz exterior con el prójimo y con toda la creación.
Para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios, Padre misericordioso. Así podrá el hombre vencer ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas.
La paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible. Nuestros ojos deben ver con mayor profundidad, bajo la superficie de las apariencias y las manifestaciones, para descubrir una realidad positiva que existe en nuestros corazones, porque todo hombre ha sido creado a imagen de Dios y llamado a crecer, contribuyendo a la construcción de un mundo nuevo.
Toda persona y toda comunidad –religiosa, civil, educativa y cultural– está llamada a trabajar por la paz. La paz es principalmente la realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial. Precisamente por esta razón se puede afirmar que las vías para construir el bien común son también las vías a seguir para obtener la paz.
Auténticos trabajadores por la paz son los que aman, defienden y promueven la vida humana en todas sus dimensiones: personal, comunitaria y transcendente. La vida en plenitud es el culmen de la paz. Quien quiere la paz no puede tolerar atentados y delitos contra la vida.”
Respuesta
Canto “Señor hazme instrumento de tu paz,…”
Señor, hazme instrumento de tu paz,
dónde haya odio ponga amor,
dónde haya ofensa, perdón,
dónde haya error, ponga yo verdad.
Dónde haya tinieblas ponga luz,
dónde haya duda ponga fe,
dónde haya tristeza alegría,
¡oh mi Señor, ponga y o tu amor!
Porque dando yo recibiré,
Olvidándome te encontraré,
Comprendiendo al hombre te seguiré
¡oh mi Señor, enséñame a querer!